Conserjes mujeres: En acción total

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Las mujeres conserjes sí existen. A continuación, les presentaremos la historia de Marisol Figueroa, conserje de un edificio en la comuna de Providencia.

Olga Olave lleva 10 años trabajando de conserje, los últimos 3 años en el turno de noche, es decir, de nochera. Está casada hace 40 años y tiene 3 hijos. Antes de eso había trabajado como mucama en un hotel y en un motel.

Cuando decidió trabajar de conserje, Olga era dueña de casa, y fue luego de un acuerdo familiar, en un momento en que sus hijos estaban chicos y su esposo había quedado cesante, y en que le aparecían más posibilidades de trabajo a ella que a su marido.

Confiesa que hace tiempo que le estaban ofreciendo trabajo en el edificio de Providencia donde actualmente está; ahí trabaja también su marido y varios familiares, por lo que decidió aceptar esta oferta. Pero acá se desempeña de nochera. “Hay más responsabilidad porque de noche (23 a 8 am) implica más vigilancia y el riesgo es mayor, pero dentro de todo es tranquilo”.

Cuando le consultamos por qué ese horario, Olga comenta que se hace cargo de su suegra y su madre, ambas de la tercera edad, y le acomoda tener las mañanas libres para poder llevarlas a los controles médicos, trámites, etc.

Ser mujeres conserje no es sencillo

Se organiza durmiendo generalmente en las tardes, después del almuerzo, su receta para mantenerse despierta toda la noche es “aunque no creo que este acostumbrada, uno se para, se toma un café, hace ronda, hace aseo y así se pasa luego la hora”. Olga trabaja de lunes a viernes y según ella los días viernes son muy movidos.

Para Olga, lo más difícil de este trabajo es el trato con los residentes. Eso lo menciona por una mala experiencia que tuvo hace unos años atrás, cuando se sintió discriminada y agredida por un propietario.

Ocurrió cuando esta persona le pidió el diario en la mañana, a lo cual Olga le comentó que no estaba porque no había llegado, pero él se lo exigió y se puso agresivo. “No me asustó, pero me dejó encerrada en la caseta de conserjería”.

En eso, se le empezó a juntar residentes que querían entrar con sus autos, pero no podía abrir el acceso y no podía salir. Luego de esa experiencia, Olga hizo una acción legal en contra de esa persona, por lo cual se le paso una multa a ese propietario, quien, por lo demás nunca pidió disculpas.

Mujeres conserje: cómo las trata el medio

Olga señala que en una época se sintió discriminada por sus propios compañeros, y que sintió que varias veces le jugaron sucio. Por ejemplo, en las inducciones que le hacían cuando llegaba a trabajar alguna parte, no le entregaban todos los conocimientos necesarios en el tema de emergencias, y como estaba recién partiendo, muchas veces en situaciones importantes no tenía solución, por omisión de su equipo de trabajo sobre cómo se arreglaban algunas cosas.

Entre las mujeres conserje, dice Olga, no hay conflictos de género, y que “por lo general hay buena onda”. A pesar de ello, cree que “las mujeres somos más machistas que los mismo hombres”.

Antes le pasaba que las mujeres residentes la miraban con desconfianza, o se asombraban de verla, pero después la felicitan, por ejemplo, de que ande sola haciendo las rondas en la noche.

Mujeres conserje: “este trabajo sigue siendo muy masculino”

Además cree también que se discrimina en este trabajo porque las mujeres conserje reciben menos salario que un hombre, desempeñándose en lo mismo. “Todavía este trabajo sigue siendo muy masculino, se nota cuando se busca trabajo, porque a un hombre no le exigen los cursos de caldera, piscina, OS10, primeros auxilios y monóxido de carbono, lo digo porque a mi marido jamás le han pedido que acredite esos cursos y a mí, cada vez que he postulado a trabajar”.

Si bien el turno de noche es tranquilo, a Olga le gustaría a futuro solucionar sus temas familiares para poder tomar otros turnos. “Trabajar en la noche no es tan sano, siento que no me hace bien, porque nunca llego a dormir a mi casa, y siempre hay algo que hacer en el hogar”.

Pero a pesar de eso igual le gusta su trabajo, porque “es bueno, limpio, tranquilo, es bien pagado, y no todos los compañeros son mala onda, hay varios que te protegen”.